viernes, 13 de julio de 2012

Tú a mí no me representas.

No, tú no me representas. Ni tú, presidente del gobierno, ni tú, presidente de la Comunidad Autónoma, ni tú, alcalde, ni tú, concejal, ni tú presidente de la comunidad de vecinos. Ni tú tampoco, movimiento 15M, ni tú, partido político X. Ni tú, sindicalista. No me representáis ninguno de vosotros ni los que están por venir. A mí no me representa nadie. ¿Y sabéis por qué? Porque a ninguno os importa una mierda lo que a mí me pase. Por eso, por eso no me representa nadie. Así que dejad de instalaros cómodamente en vuestros corralitos amasando pasta, influencias, chanchullos y prebendas y poneos a trabajar. Pero a trabajar en serio, sí, esos trabajos de ocho horas mal pagados, en los que no vale el morro que le echáis a la vida. Porque vivís toda vuestra puñetera vida como garrapatas, esperando que alguien necesite un salvador para erigiros en representantes de la legalidad y la justicia humanas y divinas.

Que no. Que yo sé hablar solita. Que a mí no me representa nadie. Que os bajéis de la burra de una puta vez, y arriméis el hombro para levantar este caos que habéis creado. Vosotros sois los que sobráis. Exiliaos en el país más remoto del mundo, o mejor, en una isla desierta, y representaos los unos a los otros. Dejadnos en paz, no os queremos. No os necesitamos.