Libertad es una amiga de Mafalda, muy, muy chiquitita, que quiere ser traductora y que le gusta la gente simple.Toda una alegoría del maestro Quino, que nos hace ver la vida de otra manera. "Traducir es morirse de hambre", dice la madre de Libertad, pero aún así, Libertad no se resigna: "Pero a mí eso no me asusta, lo importante es hacer lo que a uno le gusta". Toda una declaración de principios, ¿no?
Libertad "nació" en 1970, aunque yo la conocí algunos años más tarde. Ahora todos nos admiramos del famoso discurso de Steve Jobs ("You've got to find what you love"), cuando resulta que la gente que, como yo, leyó Mafalda de jovencita lo tenía tan claro como la pequeña Libertad. Y si no lo teníamos claro, ella nos lo aclaró definitivamente.
Todos los personajes de las tiras de Mafalda tienen su aquél. Pero, hablando de Libertad, creo que ella es quizá la quintaesencia de lo que representa su nombre: hace lo que le parece oportuno, dice exactamente lo que piensa, no es hipócrita -a veces resulta repelente y pedante, incluso- y quiere que todo el mundo sea "simple", como ella...
Libertad, como mucha gente, odia que le digan que no puede hacer lo que ya sabe que no debe hacer, y en ese arrebato de civismo, ella, simplemente, rompe las reglas. Simple,¿no?
Pues no. Libertad es tan compleja y tan completa como el significado de su nombre, y a la vez pequeña y resistente como la libertad. Sabe lo que quiere y nada impide que vaya directamente a conseguirlo, cueste lo que cueste y se opine lo que se opine. Ella quiere ser traductora de francés, quiere a sus padres y no quiere complicarse la vida: quiere una vida "simple".
El fondo de la cuestión es sencillo, simple si queréis llamarlo así. Hazlo que quieras. Pero no nos creamos que, en esta era hiperglobalizada, tuvo que venir Steve Jobs (sit tibi terra levis) a descubrirlo. No. Los que hemos practicado el "mafaldismo" lo hemos tenido claro desde el primer día que Libertad nos lo dijo. Sé libre. Haz lo que quieras. No hieras a nadie.
Gracias, Quino, maestro, por habernos regalado a Libertad. Seguimos intentando seguir su ejemplo.
Bienvenidos a mi blog, que aquí cada uno dice lo que quiere, sin censura, pero con educación y respeto.
martes, 28 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
A mi manera.
Traducción bastante libre del gran tema que sólo Frank Sinatra supo interpretar dándole todo su sentido. Quizá va siendo hora de que revisemos los clásicos y, quizá, sólo quizá, sigamos sus pasos.
Ahora que el final se acerca,
Que el telón está a punto de caer,
Amigo mío, he de decirlo alto y claro:
Te voy a contar todo aquello de lo que estoy seguro.
Mi vida ha sido plena,
No he dejado camino sin recorrer,
Y sobre todo, y por encima de todo,
Lo he hecho a mi manera.
¿Remordimientos? Apenas,
Tan pocos, que no vale la pena mencionarlos.
Hice lo que tenía que hacer,
Y lo hice con todas las consecuencias.
Planifiqué todas las rutas trazadas,
Cada paso que di en esta vida,
Y sobre todo, y por encima de todo,
Lo hice a mi manera.
Estoy seguro de que sabes que, a veces,
Mordí más de lo que podía tragar,
Así, que, en caso de duda,
Lo que me tragué fue mi orgullo y escupí el resto.
A todo me he enfrentado con la cabeza bien alta,
Y lo hice a mi manera.
He amado, reído, llorado,
Ganado, perdido,
Y, ahora, tras secarme las lágrimas,
Encuentro divertido
Pensar que, todo lo que hice,
Lo hice sin avergonzarme: lo puedo decir bien alto:
"Oh, no, nada de eso, yo no,
Yo lo hice a mi manera".
Porque, si lo piensas, ¿qué es un hombre, qué tiene?
Sólo se tiene a sí mismo,
Tiene derecho a decir lo que siente,
Y no tiene por qué decir algo que le haga someterse.
Ha quedado claro que he sabido encajar todos los golpes,
¡Y lo hice a mi manera!
Sí, pese a quien pese,
Lo hice a mi manera.
Ahora que el final se acerca,
Que el telón está a punto de caer,
Amigo mío, he de decirlo alto y claro:
Te voy a contar todo aquello de lo que estoy seguro.
Mi vida ha sido plena,
No he dejado camino sin recorrer,
Y sobre todo, y por encima de todo,
Lo he hecho a mi manera.
¿Remordimientos? Apenas,
Tan pocos, que no vale la pena mencionarlos.
Hice lo que tenía que hacer,
Y lo hice con todas las consecuencias.
Planifiqué todas las rutas trazadas,
Cada paso que di en esta vida,
Y sobre todo, y por encima de todo,
Lo hice a mi manera.
Estoy seguro de que sabes que, a veces,
Mordí más de lo que podía tragar,
Así, que, en caso de duda,
Lo que me tragué fue mi orgullo y escupí el resto.
A todo me he enfrentado con la cabeza bien alta,
Y lo hice a mi manera.
He amado, reído, llorado,
Ganado, perdido,
Y, ahora, tras secarme las lágrimas,
Encuentro divertido
Pensar que, todo lo que hice,
Lo hice sin avergonzarme: lo puedo decir bien alto:
"Oh, no, nada de eso, yo no,
Yo lo hice a mi manera".
Porque, si lo piensas, ¿qué es un hombre, qué tiene?
Sólo se tiene a sí mismo,
Tiene derecho a decir lo que siente,
Y no tiene por qué decir algo que le haga someterse.
Ha quedado claro que he sabido encajar todos los golpes,
¡Y lo hice a mi manera!
Sí, pese a quien pese,
Lo hice a mi manera.
sábado, 18 de febrero de 2012
El alma de Marcellus Wallace.
¿No tenéis curiosidad? ¿No estáis realmente ansiosos de saber qué había en el maletín? Pues yo sí. No sé cuántas veces habré visto Pulp Fiction, y cada vez, como si tuviera tres años, me estiro para ver si soy capaz de ver lo que hay en el dichoso maletín.
Éste debe de ser el post número x elevado a infinito que se escribe sobre el maletín. Podéis buscar en Internet, seguro que os salen millones de resultados. Y, en todos estos resultados, tres teorías quedan claras: es un MacGuffin (ver definición de Hitchcock), es lo que tú quieres que sea (dicho por el propio Tarentino), es el alma de Marcellus Wallace.
Y yo me pregunto: ¿tanto brilla el alma de un malvado? ¿Tan hermosa es? ¿Tan valiosa? Entonces, por contra, ¿cuán hermosa será el alma de un justo? ¿Harán falta unas RayBan vampíricas para verla? Me acuerdo de los dibujillos de las "almas" que salían en el catecismo cuando yo era pequeña. La imagen que tengo la identifico con la que sale ahora en los paquetes de tabaco que muestran los pulmones de un fumador y un no fumador. Hay que ver lo que hace el "inconsciente". Pero, claro, nosotros somos católicos, esta imagen no vale, que ellos son protestantes... Pues vaya lío.
Todo el que abre el maletín está de acuerdo en dos cosas: en poner cara de pasmao y en decir que lo que hay dentro es hermosísimo. Pues señores, según la iconografía católica española, el alma es algo así como un pájaro cuando se puede ver, o como una niebla así difusa según la iconografía "para"-"normal". Así que, ¿en qué quedamos?
Pues como nadie se pone de acuerdo, voy a dar yo mi versión, o sea, voy a dar la versión "Tarentino": lo que hay en el maletín son lingotes de oro del Tesoro de la Reserva Federal, cuyo robo ha sido lo que ha ocasionado la crisis de los bonos basura, pues no había valor en metal que los respaldase. ¡Toma ya, dos enigmas resueltos de un plumazo! Para que luego digan que la culpa de la crisis la tenemos nosotros por vivir por encima de nuestros recursos... ¡Pues no, hombre, no! ¡La culpa la tiene Marcellus Wallace!
Si es que siempre es bueno que haya niños pequeños...
Éste debe de ser el post número x elevado a infinito que se escribe sobre el maletín. Podéis buscar en Internet, seguro que os salen millones de resultados. Y, en todos estos resultados, tres teorías quedan claras: es un MacGuffin (ver definición de Hitchcock), es lo que tú quieres que sea (dicho por el propio Tarentino), es el alma de Marcellus Wallace.
Y yo me pregunto: ¿tanto brilla el alma de un malvado? ¿Tan hermosa es? ¿Tan valiosa? Entonces, por contra, ¿cuán hermosa será el alma de un justo? ¿Harán falta unas RayBan vampíricas para verla? Me acuerdo de los dibujillos de las "almas" que salían en el catecismo cuando yo era pequeña. La imagen que tengo la identifico con la que sale ahora en los paquetes de tabaco que muestran los pulmones de un fumador y un no fumador. Hay que ver lo que hace el "inconsciente". Pero, claro, nosotros somos católicos, esta imagen no vale, que ellos son protestantes... Pues vaya lío.
Todo el que abre el maletín está de acuerdo en dos cosas: en poner cara de pasmao y en decir que lo que hay dentro es hermosísimo. Pues señores, según la iconografía católica española, el alma es algo así como un pájaro cuando se puede ver, o como una niebla así difusa según la iconografía "para"-"normal". Así que, ¿en qué quedamos?
Pues como nadie se pone de acuerdo, voy a dar yo mi versión, o sea, voy a dar la versión "Tarentino": lo que hay en el maletín son lingotes de oro del Tesoro de la Reserva Federal, cuyo robo ha sido lo que ha ocasionado la crisis de los bonos basura, pues no había valor en metal que los respaldase. ¡Toma ya, dos enigmas resueltos de un plumazo! Para que luego digan que la culpa de la crisis la tenemos nosotros por vivir por encima de nuestros recursos... ¡Pues no, hombre, no! ¡La culpa la tiene Marcellus Wallace!
Si es que siempre es bueno que haya niños pequeños...
viernes, 17 de febrero de 2012
Los libros más cortos de la historia
Amelia, gracias por la lista XD.
Pues eso, que ahí va la lista. Tiene su aquél...
• Platos tradicionales de la cocina inglesa.
• La estrategia etíope para dominar el mundo.
• "Una vida virtuosa" por Bill Clinton.
• Los abogados americanos más populares.
• "La hospitalidad, la educación, la modestia: los tres pilares de la Francia de hoy en día".
• Los derechos del hombre en China.
• Todo lo que los hombres saben de las mujeres.
• Todo lo que las mujeres saben de los hombres.
• Jesulín: Reflexiones filosóficas.
• "Haga más fácil su vida con Microsoft".
• Album de fotos de Galicía en días sin lluvia.
• Cinco siglos de humor germánico.
• Los archivos del programa espacial tahitiano.
• Oportunidades de trabajo para los licenciados en Biología.
• "Todas las mujeres de mi vida" por Antonio Gala.
• "Mi plan para encontrar al asesino de mi esposa" por OJ Simpson.
• Las anécdotas más divertidas de Jon Idígoras.
• La humildad inglesa a través de los siglos.
• "Las claves de mi éxito" por Chabeli Iglesias.
• "Guía de buena conducta para las citas amorosas" por Mike Tyson.
• "Todas mis buenas acciones" por Adolf Hitler.
• Los usos domésticos del uranio 235.
• Guía telefónica de la Antartida.
¿Conocéis alguno más? ¡No os cortéis y compartidlo!
Pues eso, que ahí va la lista. Tiene su aquél...
• Platos tradicionales de la cocina inglesa.
• La estrategia etíope para dominar el mundo.
• "Una vida virtuosa" por Bill Clinton.
• Los abogados americanos más populares.
• "La hospitalidad, la educación, la modestia: los tres pilares de la Francia de hoy en día".
• Los derechos del hombre en China.
• Todo lo que los hombres saben de las mujeres.
• Todo lo que las mujeres saben de los hombres.
• Jesulín: Reflexiones filosóficas.
• "Haga más fácil su vida con Microsoft".
• Album de fotos de Galicía en días sin lluvia.
• Cinco siglos de humor germánico.
• Los archivos del programa espacial tahitiano.
• Oportunidades de trabajo para los licenciados en Biología.
• "Todas las mujeres de mi vida" por Antonio Gala.
• "Mi plan para encontrar al asesino de mi esposa" por OJ Simpson.
• Las anécdotas más divertidas de Jon Idígoras.
• La humildad inglesa a través de los siglos.
• "Las claves de mi éxito" por Chabeli Iglesias.
• "Guía de buena conducta para las citas amorosas" por Mike Tyson.
• "Todas mis buenas acciones" por Adolf Hitler.
• Los usos domésticos del uranio 235.
• Guía telefónica de la Antartida.
¿Conocéis alguno más? ¡No os cortéis y compartidlo!
lunes, 13 de febrero de 2012
Lukanikos.
Es un perro callejero, como el que cantaban Los Chunguitos. Lukanikos está siempre presente en todas las manifestaciones atenienses y en los encontronazos con la policía de este país. Un país que no sé si habrá hecho bien o mal las cosas, pero que ahí está.
A mí me encantó el animalito. Siempre al pie del cañón, con los manifestantes, contra la policía, contra el poder establecido, a favor del pueblo. Soy consciente de que el can está del lado de los que le alimentan y le dan cariño, los que, como él mismo, están en la calle, luchando por sobrevivir, o por que su voz se escuche, que para eso dicen que el pueblo es soberano. El pobre, que es agradecido.
Pero anoche no. Anoche, al enterarme de la barbarie que se ha desatado en la ciudad de Atenas, lo que sentí fue tristeza. No hay excusa para lo que están haciendo. No hay justificación para destruir cultura y arte. No, señores, las bibliotecas no se queman. Mira tú, tanto criticar a la Inquisición, y ahora hacemos lo mismo. Tanto criticar la censura, y quemamos cultura. Tanto criticar la falta de información, y ahora nos dedicamos a destruirla. No, señores, no. Los edificios históricos no se queman. La vida y la historia de un país entero no se queman.
Recuerdo una anécdota que contaba mi abuelo. Estuvo en la Guerra Incivil española, y tenía un gran compañero y amigo, que luego resultó ser primo lejano de mi padre. Claro, cuando mis padres se hicieron novios y mi abuelo se enteró de que su amigo estaba a menos de cuarenta kilómetros, hizo el viaje para verle, por supuesto. El encuentro tuvo que ser muy emocionante. Yo recuerdo que todos los veranos, mi abuelo se venía al pueblo y, por las tardes, se iba a ver a su amigo. Ahora me arrepiento de no haber estado con ellos. Pero bueno, a lo que vamos.
Durante la guerra, estaban los dos en algún pueblo por algún motivo, cuando los "rojos" (los suyos, los de mi abuelo y su amigo) empezaron a hablar de quemar una iglesia. Entonces, aquel campesino, aquel analfabeto, aquel hombre bueno les espetó: "¿Qué hacéis, animales? ¿No veis que eso es nuestra historia? ¿No os dais cuenta de que es propiedad del pueblo?".
Cultos estudiantes atenienses, guardianes de la cultura y la civilización europeas, por favor: no destruyáis la historia, no destruyáis la cultura, no destruyáis vuestras propiedades.
Pobre Lukanikos. Más humano que los humanos. Vuelve a casa y deja a los animales bípedos que solucionen sus problemas.
A mí me encantó el animalito. Siempre al pie del cañón, con los manifestantes, contra la policía, contra el poder establecido, a favor del pueblo. Soy consciente de que el can está del lado de los que le alimentan y le dan cariño, los que, como él mismo, están en la calle, luchando por sobrevivir, o por que su voz se escuche, que para eso dicen que el pueblo es soberano. El pobre, que es agradecido.
Pero anoche no. Anoche, al enterarme de la barbarie que se ha desatado en la ciudad de Atenas, lo que sentí fue tristeza. No hay excusa para lo que están haciendo. No hay justificación para destruir cultura y arte. No, señores, las bibliotecas no se queman. Mira tú, tanto criticar a la Inquisición, y ahora hacemos lo mismo. Tanto criticar la censura, y quemamos cultura. Tanto criticar la falta de información, y ahora nos dedicamos a destruirla. No, señores, no. Los edificios históricos no se queman. La vida y la historia de un país entero no se queman.
Recuerdo una anécdota que contaba mi abuelo. Estuvo en la Guerra Incivil española, y tenía un gran compañero y amigo, que luego resultó ser primo lejano de mi padre. Claro, cuando mis padres se hicieron novios y mi abuelo se enteró de que su amigo estaba a menos de cuarenta kilómetros, hizo el viaje para verle, por supuesto. El encuentro tuvo que ser muy emocionante. Yo recuerdo que todos los veranos, mi abuelo se venía al pueblo y, por las tardes, se iba a ver a su amigo. Ahora me arrepiento de no haber estado con ellos. Pero bueno, a lo que vamos.
Durante la guerra, estaban los dos en algún pueblo por algún motivo, cuando los "rojos" (los suyos, los de mi abuelo y su amigo) empezaron a hablar de quemar una iglesia. Entonces, aquel campesino, aquel analfabeto, aquel hombre bueno les espetó: "¿Qué hacéis, animales? ¿No veis que eso es nuestra historia? ¿No os dais cuenta de que es propiedad del pueblo?".
Cultos estudiantes atenienses, guardianes de la cultura y la civilización europeas, por favor: no destruyáis la historia, no destruyáis la cultura, no destruyáis vuestras propiedades.
Pobre Lukanikos. Más humano que los humanos. Vuelve a casa y deja a los animales bípedos que solucionen sus problemas.
domingo, 12 de febrero de 2012
La vida es un suspiro.
Me acabo de enterar. Whitney Houston ha fallecido a los 48 años. Joven, tan joven...
No voy a decir que fuera un genio de la música. Sólo que tenía una voz privilegiada. Un don otorgado, como decía aquél, antes de nacer. Pero no es sólo eso. Su voz, potente, dulce, extraordinaria, la impulsaba algo mucho más fuerte: el sentimiento. Ese sentimiento que hace que los débiles se sobrepongan y se conviertan en los más fuertes, en los que arrastran a los demás, en los que impulsan al resto del mundo... mientras ellos, aparentemente sólidos, se van derrumbando poco a poco desde dentro, buscando desesperadamente que alguien les ofrezca un poco de ternura para detener la hecatombe que les va minando poco a poco.
Whitney lo intentó. Ella nos ofreció lo mejor que tenía, como en un grito desesperado reclamando atención, cariño, amor. Pocos lo entendieron, o nadie, así que ella se fue aferrando a lo que encontraba a su alrededor, a algo que le hiciera olvidar su soledad, su inseguridad, su falta de afecto. Miles de fans, productores, compositores, músicos... todos la querían, pero no a ella, sino al mito. Adorada como una diosa, lo único que ella hubiera querido, quizá, fue ser querida como un ser humano. Se fue hundiendo cada vez más y, buscando cariño, encontró al amante más engañoso y exigente. Sumergida en un mar de inconsciencia, se abrazaba a lo que nunca pedía nada, pero siempre quería más. Una vorágine que te traga en un delicioso mar de falso bienestar y aparente fortaleza, acelerando la destrucción sin que parezca dañoso.
Se nos ha marchado una mujer, y se ha convertido en una leyenda. Pero recordemos lo que realmente era: un ser humano. Como todos nosotros. No olvidéis que la vida es un suspiro y hay que aprovechar las oportunidades de vivirla, atrayendo hacia nosotros a los seres que más queremos. Nunca dejéis de decir lo que sentís. Nunca dejéis de mirar hacia delante. Nunca dejéis de confiar en vosotros mismos. Nunca dejéis de vivir.
Whitney... sit tibi terra levis. Que la tierra te sea dulce y leve.
No voy a decir que fuera un genio de la música. Sólo que tenía una voz privilegiada. Un don otorgado, como decía aquél, antes de nacer. Pero no es sólo eso. Su voz, potente, dulce, extraordinaria, la impulsaba algo mucho más fuerte: el sentimiento. Ese sentimiento que hace que los débiles se sobrepongan y se conviertan en los más fuertes, en los que arrastran a los demás, en los que impulsan al resto del mundo... mientras ellos, aparentemente sólidos, se van derrumbando poco a poco desde dentro, buscando desesperadamente que alguien les ofrezca un poco de ternura para detener la hecatombe que les va minando poco a poco.
Whitney lo intentó. Ella nos ofreció lo mejor que tenía, como en un grito desesperado reclamando atención, cariño, amor. Pocos lo entendieron, o nadie, así que ella se fue aferrando a lo que encontraba a su alrededor, a algo que le hiciera olvidar su soledad, su inseguridad, su falta de afecto. Miles de fans, productores, compositores, músicos... todos la querían, pero no a ella, sino al mito. Adorada como una diosa, lo único que ella hubiera querido, quizá, fue ser querida como un ser humano. Se fue hundiendo cada vez más y, buscando cariño, encontró al amante más engañoso y exigente. Sumergida en un mar de inconsciencia, se abrazaba a lo que nunca pedía nada, pero siempre quería más. Una vorágine que te traga en un delicioso mar de falso bienestar y aparente fortaleza, acelerando la destrucción sin que parezca dañoso.
Se nos ha marchado una mujer, y se ha convertido en una leyenda. Pero recordemos lo que realmente era: un ser humano. Como todos nosotros. No olvidéis que la vida es un suspiro y hay que aprovechar las oportunidades de vivirla, atrayendo hacia nosotros a los seres que más queremos. Nunca dejéis de decir lo que sentís. Nunca dejéis de mirar hacia delante. Nunca dejéis de confiar en vosotros mismos. Nunca dejéis de vivir.
Whitney... sit tibi terra levis. Que la tierra te sea dulce y leve.
viernes, 10 de febrero de 2012
Hasta los winflis.
Pues sí, señores. Hasta los winflis me hallo. Para aquéllos que hace tiempo que no habláis conmigo, que debéis de ser bien pocos, os traduzco el palabro. Bueno, y si no, mejor no. Ya le vais a ir encontrando el sentido vosotros solos.
Pues sí, de nuevo, hasta los winflis de muchas cosas. Empecemos, por ejemplo, con el vecino de al lado que te saluda con una sonrisa hipócrita: "Buenos díaaaaaaaaaasssss, ¿qué tal?". Y yo, sonriendo sin menos cinismo, le contesto: "Buenos sí que lo son, sí", con una sonrisa tan tirante que me va a marcar las arrugas de expresión para los restos. Hasta el gorro. Pero, vamos a ver, ¿para qué me saluda este pollo, para qué me pregunta, si le importa menos que nada? A partir de mañana, cuando me pregunten "¿Qué tal?" les contestaré "A ti qué te importa".
¿Por dónde sigo? Ah, sí... ¡Hasta la peineta del teléfono móvil. Y es que, vamos, cada día más controlada por estos aparatejos, que dejan a la altura del lapicero al viejo Pentium II que tenía yo por aquí. A partir de mañana, se acabó el GPS, la conexión a Internet, el Latitude y el puñetero Wassapp. Me llamen ustedes al teléfono de casa, como toda la vida. Por cierto, no tengo identificador de llamadas ni buzón de voz, que conste.
Bueno, y si de tecnología hablamos... Atención al diálogo de besugos: "Ay, mari, que se m'ascangallao el hacedé y no me funciona la güifi; además, estoy desesperada por el android no conecta con el siete y yo para mí que va a ser del blutuz, porque tampoco me cargan los emepetrés que me bajé del rapidcher". Pero vamos a ver, ¿alguien se ha parado a descifrar esto? Y todos escuchamos, asintiendo con la cabeza, como si de verdad lo entendiéramos. A partir de mañana, desterrados todos los anglicismos y abreviaturas tecnológicos.
Y sigo con los ordenadores. ¿Qué sucede cuando "se t'escangalla el hachedé"? Pues lo que me sucedió a mí no hace mucho: te entra un ataque de ansiedad y sales corriendo hacia el servicio técnico más cercano como un yonki buscando la dosis. Toda la información de, digamos, los últimos seis meses, a la porra. Te falta ponerte de rodillas suplicando al técnico que salve el hachedé, por Santa Tecla. Por cierto, el técnico suele ser un adolescente (aunque tenga 40 años), gafotas, acnésico perdido: de verdad, que no es una leyenda urbana. ¿Pues sabéis qué? A partir de mañana, pluma y cuadernito, que ésos no se quedan "colgaos" en mitad de un trabajo.
Vale, vale. ¿Y qué me decís de la crisis? Aquí, con el permiso del gran Quino, una pregunta: "Y la cirsis, ¿tendrá hormonas de crecimiento para llegar hasta dónde?". Pa'bennos matao. No tenemos suficiente con que los bancos nos cobren intereses por limpiarnos los zapatos en su felpudo, que además se nos viene la crisis y va el gobierno y nos mete dos puntitos más de IVA. Don Juan, Don Juan... la puntita nada más... Mañana cancelo las cuentas del banco y meto el dinero en el calcetín más viejo que encuentre por casa.
'Tá el mundo jodío, ¿eing? ¿Y sabéis lo peor? Que mañana seguiré contestando amablemente al vecino, seguiré diciendo "hachedé" en vez de disco duro, seguiré dándole a la tecla para terminar a tiempo mis trabajos y, lo que es peor, seguiré domiciliando más y más recibos, más y más letras en la cuenta del banco.
A dónde vamos a ir a parar, Doña Manuela.
Pues sí, de nuevo, hasta los winflis de muchas cosas. Empecemos, por ejemplo, con el vecino de al lado que te saluda con una sonrisa hipócrita: "Buenos díaaaaaaaaaasssss, ¿qué tal?". Y yo, sonriendo sin menos cinismo, le contesto: "Buenos sí que lo son, sí", con una sonrisa tan tirante que me va a marcar las arrugas de expresión para los restos. Hasta el gorro. Pero, vamos a ver, ¿para qué me saluda este pollo, para qué me pregunta, si le importa menos que nada? A partir de mañana, cuando me pregunten "¿Qué tal?" les contestaré "A ti qué te importa".
¿Por dónde sigo? Ah, sí... ¡Hasta la peineta del teléfono móvil. Y es que, vamos, cada día más controlada por estos aparatejos, que dejan a la altura del lapicero al viejo Pentium II que tenía yo por aquí. A partir de mañana, se acabó el GPS, la conexión a Internet, el Latitude y el puñetero Wassapp. Me llamen ustedes al teléfono de casa, como toda la vida. Por cierto, no tengo identificador de llamadas ni buzón de voz, que conste.
Bueno, y si de tecnología hablamos... Atención al diálogo de besugos: "Ay, mari, que se m'ascangallao el hacedé y no me funciona la güifi; además, estoy desesperada por el android no conecta con el siete y yo para mí que va a ser del blutuz, porque tampoco me cargan los emepetrés que me bajé del rapidcher". Pero vamos a ver, ¿alguien se ha parado a descifrar esto? Y todos escuchamos, asintiendo con la cabeza, como si de verdad lo entendiéramos. A partir de mañana, desterrados todos los anglicismos y abreviaturas tecnológicos.
Y sigo con los ordenadores. ¿Qué sucede cuando "se t'escangalla el hachedé"? Pues lo que me sucedió a mí no hace mucho: te entra un ataque de ansiedad y sales corriendo hacia el servicio técnico más cercano como un yonki buscando la dosis. Toda la información de, digamos, los últimos seis meses, a la porra. Te falta ponerte de rodillas suplicando al técnico que salve el hachedé, por Santa Tecla. Por cierto, el técnico suele ser un adolescente (aunque tenga 40 años), gafotas, acnésico perdido: de verdad, que no es una leyenda urbana. ¿Pues sabéis qué? A partir de mañana, pluma y cuadernito, que ésos no se quedan "colgaos" en mitad de un trabajo.
Vale, vale. ¿Y qué me decís de la crisis? Aquí, con el permiso del gran Quino, una pregunta: "Y la cirsis, ¿tendrá hormonas de crecimiento para llegar hasta dónde?". Pa'bennos matao. No tenemos suficiente con que los bancos nos cobren intereses por limpiarnos los zapatos en su felpudo, que además se nos viene la crisis y va el gobierno y nos mete dos puntitos más de IVA. Don Juan, Don Juan... la puntita nada más... Mañana cancelo las cuentas del banco y meto el dinero en el calcetín más viejo que encuentre por casa.
'Tá el mundo jodío, ¿eing? ¿Y sabéis lo peor? Que mañana seguiré contestando amablemente al vecino, seguiré diciendo "hachedé" en vez de disco duro, seguiré dándole a la tecla para terminar a tiempo mis trabajos y, lo que es peor, seguiré domiciliando más y más recibos, más y más letras en la cuenta del banco.
A dónde vamos a ir a parar, Doña Manuela.
Inauguración.
Pues así, de esta manera tan tonta, queda inaugurado el blog del Cantón Independiente, en el que escribiré cuando, como y sobre lo que me dé la gana, que para eso es mío.
Pero no desesperéis... Estáis todos invitados a hacer lo mismo.
Salud, camaradas.
Pero no desesperéis... Estáis todos invitados a hacer lo mismo.
Salud, camaradas.
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