Nada original, supongo. Menuda semanita que llevamos. No me daba tiempo a escribir una entrada, cuando ya me toca escribir otra. Ni tiempo me da.
Te habrán caído mejor o peor, habrás estado de acuerdo o en desacuerdo con ellos, habrás compartido sus opiniones o no, pero ahí están los cuatro, en las portadas de todos los periódicos, en la boca de todo el mundo. Buenos o malos, listos o tontos, guapos o feos, da igual. Todos han sido (y seguirán siendo) universales. Todos han roto moldes en algún momento y eso es lo que les ha hecho merecer que todos les conozcamos, que unos les amen, otros les odien y ninguno quedemos indiferente ante ellos. Todos ellos han sido visionarios, adelantados a su tiempo. Es un hecho, independientemente del signo político, ético, moral, vital o personal de cada uno de ellos. Como también es un hecho que todos ellos han sido grandes luchadores, gente que no se rendía, que seguía adelante a pesar de los obstáculos y que han sido y seguirán siendo ejemplo de constancia, convicción y fidelidad a sus propias ideas y a su propia vida.
Bigas Luna, Sara Montiel, Margaret Thatcher, José Luis Sampedro. Cada uno en su papel, en su estilo, con sus maneras, con sus ideas, se ganaron a pulso estar hoy en boca de todos. No voy a criticar ni a alabar a ninguno, porque no me parece justo. Esas cosas se dicen a la cara, cuando uno está vivo, para que te puedan contestar. Porque es muy fácil criticar o alabar cuando uno no está. Pues no me da la gana. No pude o no quise hacerlo cuando estaban vivos, no lo voy a hacer ahora que no se pueden defender/atacar.
Sólo lo de siempre:
Bigas Luna, sit tibi terra levis.
Sara Montiel, sit tibi terra levis.
Margareth Thatcher, sit tibi terra levis.
José Luis Sampedro, sit tibi terra levis.
Insh' Allah.