Pasmaíta del todo me quedé ayer, que escuché en la tele (deus ex machina) un anuncio de una nueva modalidad de tinte: las mechas californianas. Yo, siempre a la última -ya me conocéis los que me conocéis-, levanté la vista del libro que estoy leyendo (muy bueno, por cierto, de Santiago Posteguillo, Africanus) y vi a dos jovencitas hablando de lo que molaban las mechas californianas. Y digo yo ¿y eso qué es? Fijo mis ojillos miopes en la pantalla y veo a las nenas que me llevan el pelo quemado de la mitad para abajo. ¡Ostras! ¿Y han pagado a la peluquera? ¡Ah, que "eso" son las mechas californianas! Llevar media melena quemada y esperar a que la otra media crezca para quemarla...
Según lo estaba pensando, me asaltó un pensamiento: ¿Será que nuestro gobierno es un gobierno de mechas californianas?
Maldita crisis...
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