viernes, 23 de marzo de 2012

Missing you.

Ron, te seguimos echando de menos. Tú sigue cuidando del abuelo.

Ya me echabais de menos, ¿eh? Si es que no podéis vivir sin mí. Pero, aunque parezca mentira, el titulillo de esta entrada no tiene nada que ver conmigo y no, no temáis, no me voy a liar a poner citas de amores y desamores. Bueno, quizá de amores sí. Vosotros lo juzgaréis.

Dos personas han compartido hoy conmigo malas noticias. Igual a muchos de vosotros os parecen fruslerías. Pues lo serán, tampoco me va a preocupar a estas alturas lo que nadie piense de lo que pienso. Dos animalitos, dos mascotas, dos compañeros nos han abandonado o están a punto. Y lo que es peor, uno de ellos va a abandonar a su familia por medios no naturales. No se lo reprocho. En absoluto. No querría volver a verme yo en ese trance.

Sí, sí. Habéis leído bien. A su FAMILIA. Porque cuando una mascota entra en casa, sea perro, gato, canario, hámster o hurón, entra a formar parte de nosotros. Más que de nuestra familia, de nuestros corazones. Se hacen un hueco con su saber estar, con su saber hacer, con su alegría, con su generosidad, con su falta de rencor, con su paciencia, con su cariño... Todos saben cómo ganarnos la mano, mirándonos con esos ojillos/ojazos que nos dejan inermes e indefensos, por muy grande que haya sido la trastada que han hecho. Y lo consiguen porque no tienen maldad. Sus corazones no están contaminados por la avaricia, ni por la envidia, ni por las malas intenciones. Son inocentes. Inocentes, queridos, que no tontos, ojo.

Se pasa mal. Cuando a uno lo adopta una mascota (sí, no os equivoquéis, nos adoptan ellos y nos dejan vivir con ellos, porque son generosos), bueno, eso, cuando vemos a ese perrillo que nos mira como si fuéramos lo único por lo que merece la pena seguir adelante y nos lo llevamos a su casa, ellos comienzan a darnos más de lo que jamás podremos darles nosotros por muchos años que vivan. Siempre están esperándote, saben a qué hora llegas, se preocupan si tardas más de la cuenta, nos cuidan sin agobiarnos, nos quieren sin exigir, nos divierten sin hacer el ridículo, nos acompañan cuando nos sentimos solos... ¿Qué más podemos pedir?

La Iglesia Católica, Apostólica y Romana decía que los animales no tienen alma. De hecho, aunque Juan Pablo II aceptó que sí la tenían, especificó que se refería al alma en el sentido aristotélico de la palabra. Pues tendría razón el buen vicario de Cristo, pero no encuentro yo pasaje de la Biblia que dé a los hombres lo mismo que a los animales: los pájaros del campo ni siembran ni cosechan, pero no les falta alimento. Tomando nota, señores jefes de estado del estado del Vaticano ése.

En fin, que si los animales no van al cielo cuando se mueren, yo quiero ir donde vayan ellos. Insh'Allah.

jueves, 8 de marzo de 2012

Día Internacional de la Mujer

Pues eso parece. Parece que hoy es el Día Internacional de la Mujer. Pues mira tú qué bien. Nos darán una florecilla a la salida del tren, y todas tan contentas. ¿Todas? ¡No! Un pequeño grupo de mujeres resiste irreductible... Pues no, señores, no. Aquí no tenemos tiempo ni para resistir. Ni ganas, oiga. Estoy hasta el moño de días internacionales de lo que sea. Para conmemorar... ¡Pero qué conmemoración ni qué gaitas! Día Internacional del Cáncer de Mama, Día Internacional de los Derechos Humanos, Día Internacional de los Derechos de los Animales, Día Internacional de las Enfermedades Raras... ¿Algún resultado? Pues no. Ninguno. Los logros sobre las injusticias, los derechos de los más débiles, las enfermedades se consiguen día a día, no un día al año. Queda institucionalmente muy bonito, pero, hoy por hoy, los resultados son nulos. Y si no, tomemos como ejemplo el Día Universal del Niño. Aquí, en el así llamado primer mundo, todo muy bonito. Celebraciones, concursos, visitas, pero... ¿dónde están los niños del tercer mundo? ¿Qué hay de los niños-soldado, de las niñas convertidas en esclavas sexuales, de los niños a los que se obliga a trabajar en minas, en condiciones no ya infrahumanas, sino -desafortunadamente- infraanimales?

Y hoy, en el Día Internacional de la Mujer (que menos mal que le han quitado la coletilla de "Trabajadora", que era tan redundante como el "llorando de los sus ojos"), ¿qué celebramos? Se eligió este día para conmemorar una desgracia, pero ya nadie se acuerda. O pocos lo saben. A cambio, las autoridades dan discursos, se cuelgan medallas, y nosotras, tan contentas. Pues no me da la gana.

No, señores, no. No necesito un "Día Internacional de...". Necesito que todos y cada uno de los minutos y segundos del año se dediquen en cuerpo y alma a los niños, a los enfermos que sufren las llamadas enfermedades raras y otras menos raras que no avanzan por falta de dinero. Los derechos y libertades se ganan día a día, y no precisamente gracias a los políticos, sino a la gente que da la cara y se la parte para conseguirlos.

Como de costumbre, nos la cogemos con un papel de fumar, lo adornamos todo con oropeles, y nos quedamos en el mismo sitio que el año pasado.

¡Ah! Y felicidades a todas las mujeres, que si no me van a decir que soy políticamente incorrecta.