lunes, 24 de junio de 2013

Corfú.

Lo siento. Esto es demasiado. Pensaréis, hay que ver ésta, con la que está cayendo y de lo que se preocupa. Con la cantidad de cosas que están pasando y ésta va ahora y se nos indigna. Pues sí, me preocupa. Me indigna. Me irrita, más bien. Hoy he escuchado en las noticias que no sé quién (creo que el yernísimo) se fue de viaje a Corfú, bien financiado por la agencia de viajes Pasadena, gestionada (presuntamente) por el Correa ése. Pues bien, hasta aquí hemos llegado.

Desde que tenía diez años, el viaje de mis sueños se dirigía hacia la isla de Corfú, algo que, por cosas de la vida -y de los presupuestos- nunca he podido hacer, aunque hasta el día de hoy no desesperaba. Y hoy me entero de que he pagado ese viaje sin saberlo y sin disfrutarlo.

Pues sí, señores, enhorabuena. Acaban ustedes de arruinar el sueño de una niña de diez años. Y eso, señores, es imperdonable.

Nunca podré ver Corfú con los mismos ojos.

miércoles, 10 de abril de 2013

Vaya semanita...

Nada original, supongo. Menuda semanita que llevamos. No me daba tiempo a escribir una entrada, cuando ya me toca escribir otra. Ni tiempo me da.

Te habrán caído mejor o peor, habrás estado de acuerdo o en desacuerdo con ellos, habrás compartido sus opiniones o no, pero ahí están los cuatro, en las portadas de todos los periódicos, en la boca de todo el mundo. Buenos o malos, listos o tontos, guapos o feos, da igual. Todos han sido (y seguirán siendo) universales. Todos han roto moldes en algún momento y eso es lo que les ha hecho merecer que todos les conozcamos, que unos les amen, otros les odien y ninguno quedemos indiferente ante ellos. Todos ellos han sido visionarios, adelantados a su tiempo. Es un hecho, independientemente del signo político, ético, moral, vital o personal de cada uno de ellos. Como también es un hecho que todos ellos han sido grandes luchadores, gente que no se rendía, que seguía adelante a pesar de los obstáculos y que han sido y seguirán siendo ejemplo de constancia, convicción y fidelidad a sus propias ideas y a su propia vida.

Bigas Luna, Sara Montiel, Margaret Thatcher, José Luis Sampedro. Cada uno en su papel, en su estilo, con sus maneras, con sus ideas, se ganaron a pulso estar hoy en boca de todos. No voy a criticar ni a alabar a ninguno, porque no me parece justo. Esas cosas se dicen a la cara, cuando uno está vivo, para que te puedan contestar. Porque es muy fácil criticar o alabar cuando uno no está. Pues no me da la gana. No pude o no quise hacerlo cuando estaban vivos, no lo voy a hacer ahora que no se pueden defender/atacar.

Sólo lo de siempre:

Bigas Luna, sit tibi terra levis.
Sara Montiel, sit tibi terra levis.
Margareth Thatcher, sit tibi terra levis.
José Luis Sampedro, sit tibi terra levis.

Insh' Allah.

sábado, 30 de marzo de 2013

¡Maruja, he visto la luz!

- ¡Manolo! ¡Cuánto tiempo sin verte!
- ¡Hola, Maruja! ¡No sabes qué alegría me da verte!
- Hombre, alegría, alegría, la justita, Manolo, que podías haber llamado.
- Uy, no, Maruja, no he podido. He estado muy ocupado.
- Bueno, trabajar, trabajamos todos, ¿eh? Que una llamadita tampoco es tanto...
- No, Maruja, no. ¡Es que he visto la luz!
- ¿La luz? ¿Qué pasa, que te la habían cortado?
- La luz, Maruja, la luz. Ser bondadoso, ver lo bueno de cada cosa y despreciar lo malo, ver el vaso medio lleno y no medio vacío.
- Coñe, Manolo, pues ten cuidado, que en una de esas te ahogas.
- ¡Qué cateta eres, Maruja! ¿No sabes lo que es la Iluminación?
- ¿La Iluminación? Hombre, la suegra de la prima de la hermana de mi madrastra se llamaba así...
- ¡Ay, Maruja, así te va la vida! Nunca te enteras de nada. Se trata de alcanzar tu yo interno, dejar la mente en blanco, aprender a conocer tus defectos y superarlos... En fin, demasiado complicado para ti.
- Sí, sí, seguro que sí, ya sabes que yo la factura de la luz ya me cuesta pagarla, ya...
- Eso no tiene nada que ver. Yo he crecido espiritualmente, intento acceder a mis defectos para corregirlos. ¡Maruja, que he cambiado!
- ¡Coño, Manolo! No me entero de nada de lo que me estás contando, pero me alegra saber que te va bien la vida y que has cambiado. ¿Y cómo ese cambio?
- Ahora soy mejor persona, Maruja. La introspección meditativa me ha ayudado mucho.
- ¡Cómo me alegro! Entonces, habrás cambiado de trabajo, ¿no?
- No...
- ¿Sigues dedicándote a despedir gente?
- Bueno, no es eso exactamente. Me dedico a reestructurar plantillas y a optimizar fuerzas de trabajo.
- Aaaah... Bueno, de algo hay que vivir. Pero seguro que has sacado a tus padres de aquella residencia cutre, que no se sabía si las humedades empezaban o terminaban en el techo.
- No...
- Ah, no... Bueno, se habrán ya habituado al lugar y seguro que han hecho amistades, igual es contraproducente sacarles. Pero vamos, seguro que ahora sí le pasas a tu ex la pensión de los tres churumbeles.
- Pues no, la verdad es que...
- Nada, hombre, no te disculpes. Que ya son unos mozos, ¡que se las apañen ellos, ya  está bien de vivir a costa de los demás! Pero bueno, estoy segura, segura, segura de que ya no engañas a tu segunda mujer con aquella secretaria rubia.
- Eso sí. Ya no estoy con la rubia...
- ¡Vaya, cuánto me alegro, Manolo! Claro que tu señora se alegrará más...
- En realidad, ahora estoy con una pelirroja que... uff...
- Bueno, bueno, Manolo, la carne es débil, no pasa nada. Al menos le habrás devuelto a Julián los dos mil duros que te prestó para comprarte el traje con el que fuiste a tu primera entrevista de trabajo.
- Pues no, Maruja... le he perdido de vista y...
- Bueno, chaval, no te preocupes. Julián se ha quedado en el paro y seguro que se lo pasa genial en el comedor social al que va ahora, fijo que ha hecho buenos amigos.
- Bueno, sí...
- Porque sabías que se había quedado en el paro, ¿verdad Manolo?
- Bueno, yo...
- Sí, sí lo sabías, Manolo, porque tú fuiste el que reestructuró la plantilla y optimizó las fuerzas de trabajo de su empresa.
- En realidad...
- En realidad, Manolo, sigues siendo tan hijo de puta como siempre, sólo que más moderno. Anda, lárgate, no vaya a ser que me reestructures y me dés por el culo como has dado a todo el mundo durante toda tu vida.

jueves, 14 de marzo de 2013

Mechas californianas.

Pasmaíta del todo me quedé ayer, que escuché en la tele (deus ex machina) un anuncio de una nueva modalidad de tinte: las mechas californianas. Yo, siempre a la última -ya me conocéis los que me conocéis-, levanté la vista del libro que estoy leyendo (muy bueno, por cierto, de Santiago Posteguillo, Africanus) y vi a dos jovencitas hablando de lo que molaban las mechas californianas. Y digo yo ¿y eso qué es? Fijo mis ojillos miopes en la pantalla y veo a las nenas que me llevan el pelo quemado de la mitad para abajo. ¡Ostras! ¿Y han pagado a la peluquera? ¡Ah, que "eso" son las mechas californianas! Llevar media melena quemada y esperar a que la otra media crezca para quemarla...

Según lo estaba pensando, me asaltó un pensamiento: ¿Será que nuestro gobierno es un gobierno de mechas californianas?

Maldita crisis...

jueves, 28 de febrero de 2013

sábado, 9 de febrero de 2013

Leviatán.

Un gran depredador ha surgido de la nada. Acecha entre las sombras y amenaza con devorar y destruir los últimos ejemplares de una especie. No es que sea su alimento favorito. Este depredador se nutre de cualquier cosa, no tiene preferencias, pero su comida favorita son los débiles. No es lo suficientemente ágil como para alcanzar a los más rápidos, ni fuerte para doblegar a los más orgullosos. Silencioso, paciente, espera a la consunción de los más indefensos para llevárselos por delante.

La nada de la que viene es más oscura que un agujero negro, más temible que aquellos monstruos surgidos de los cuentos que escuchábamos en las noches de difuntos, más terrible que la invasión narrada por Orson Welles. Y lo es porque nadie la esperaba. La Nada que Ende narraba es cien veces más amable que la que ha parido a la bestia que nos acecha, agazapada entre las sombras, desde un lugar del que todo el mundo habla, pero que nadie conoce. Es el octavo pasajero, que observa sigiloso y aprovecha cualquier signo de debilidad para lanzarse sobre su presa, envolviéndola en un poderoso maëlstrom que empuja a otro mayor aún, y a otro, y a otro... hasta que su objetivo queda atrapado en un laberinto lleno de trampas, agujeros y muros tapiados que no llevan a ningún sitio, un laberinto cuyos recodos cambiantes hacen que el más resistente hilo se rompa y e impida encontrar de nuevo la salida.

Y, al fin, contra la última pared sin salida, los afilados colmillos del engendro que surgió de la nada brillan en una oscuridad fangosa, porque sabe que la víctima ya no se defenderá: las fuerzas la han abandonado y su voluntad se ha vaciado, sabedora de que ya no puede luchar, resignada a un final que sólo será el principio de sus desgracias.

Digno de un relato de Poe, ¿no? Asusta, ¿verdad? Pues no hay que irse muy lejos para encontrar a este  moderno Leviatán. En la casa, en el portal, en la calle de al lado seguro que le vemos acechar al más indefenso, al más débil, al más lento, al más expuesto. ¿Y qué hacemos los demás para detener la masacre? Nada. Ésa es la nada de la que toma fuerzas la bestia para arrasar familias enteras, para llevarse por delante a los más desamparados.

Hasta ahora se había conformado con la raza humana que, mal que bien, es como la mala hierba: nunca muere por mucho que la fumiguen. Pero ahora no le basta y ha empezado a cebarse en los más desamparados: los animales. Ellos no entienden de crisis económica, ni de hipotecas, ni de llegar a fin de mes y, sin embargo, son los siguientes que sufrirán las consecuencias del engendro que los humanos hemos creado.

¿Seguiremos alimentando la nada que nutre al Leviatán?

El dueño de una reserva de burros lanza un SOS.

sábado, 2 de febrero de 2013

Soltando pestes...

Soltando pestes por la boca me tienen hoy. Y lo que más me jode es que no puedo contestarles a la cara.

Recurso del pataleo:

Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo (Network, un mundo implacable).

Al peo, señores.

lunes, 21 de enero de 2013

Sin palabras.

Parece mentira. Ahora que las necesito las palabras huyen de mí. Se van como tú, mi amigo, mi compañero, mi alma. Se marchan poco a poco, como tú, cansadas de una larga existencia durante la que me han hecho compañía, igual que tú. Te has apagado, tu corazón se ha ido parando poquito a poco.

No te olvidaremos nunca. Y sé que tú a nosotros tampoco. Te echo de menos. Te quiero.

Lucky, no nos olvides.

miércoles, 9 de enero de 2013

Envía un SMS con la palabra AYUDA...

Hartita me tienen estas Navidades de anuncios solidarios que solicitan enviar un SMS con la palabra X al número Y. Famosos, famosillos, famosetes y demás nos achicharran con su mensaje de «haz el bien sin mirar a quién». Nosotros, que en esas fechas (y en otras de esas que nos traen catástrofes sin cuento) estamos de un sensible que espanta, agarramos el móvil y decimos «Hale, voy a ayudar». Enviamos el SMS (que para más de uno, según y como está el patio, es un gasto que hay que pensarse antes de hacerlo), tecleamos la palabrita y el numerajo y venga, a dormir tranquilos.

Pues no, señores, no. No podemos utilizar un mensaje de texto que cuesta 1'20 € para lavarnos la conciencia, que lavar una manta en la tintorería ya cuesta más y no es artículo tan delicado. Para ser solidarios no basta con enviar mensajitos o «darle a compartir». Líbreme quien sea de dar yo lecciones de solidaridad: como siempre, aquí se vierte mi opinión personal; no es mi tarea juzgar ni condenar a nadie. Pero me parece bastante cómodo, además de perverso, este tipo de solidaridad. Lo de cómodo ya ha quedado claro, creo. Lo de perverso es otro cantar.

¿Dónde va el euro veinte de esos mensajes? Yo no tengo ni la más remota idea, desde luego. Sin embargo, tampoco hay que saber mucho de economía para darse cuenta de que no llega ni la cuarta parte de lo que donamos, no sólo a través de los SMS, sino con apadrinamientos y suscripciones varias. Por ejemplo, ¿creéis que la gente que está en la calle y te asalta para que apadrines un niño del tercer mundo lo hace gratis? Pues no. Cobran un sueldo. Una ONG tiene una estructura empresarial idéntica a cualquier otra empresa, es decir, los que te asaltan son un grupo, con un jefe de grupo, que tiene un jefe de jefes de grupo, que a su vez está por debajo de un encargado de jefes de jefes de grupo... y así hasta llegar al gerente o como se llame. Y todos, lógica y justamente, cobran un sueldo. Y aquí viene donde yo me pregunto «Pero vamos a ver, ¿esto no era una ONG sin ánimo de lucro? ¡Ah, claro! Que quien carece de ánimo de lucro es la ONG, no los que trabajan para ella...». Para mí, esto es una contradicción grande, pero que muy grande.

Además, entre otras cosas, tampoco creo que demostremos nuestra solidaridad ofreciendo nuestro dinero. Considero (aunque seguro que estoy equivocada) que es más efectivo dar nuestro tiempo. Colaborar activamente sin llevarnos ni un euro a cambio, intentar interactuar con la gente que lo necesita: esto se traduce en trabajar en comedores sociales, ayudar personalmente a organizaciones como Cruz Roja, colaborar con los bancos de alimentos, ir a residencias de ancianos a acompañarles, leerles libros, hacerles gestiones... en definitiva, estar en contacto con la gente a la que queremos ayudar, para saber en realidad cuáles son sus problemas y escucharles si lo necesitan. Daremos nuestro tiempo, que es lo más preciado que tenemos, en favor de nuestra comunidad y ahí sí veremos dónde va el resultado de nuestra donación. De donante a donatario, directamente, sin intermediarios ni zarandajas. Ahí es donde realmente vamos a ver si nuestro donativo ha sido eficaz.

Dejémonos de SMS. Ahora necesitamos solidaridad de la de verdad, de la de cuerpo a cuerpo, de la de mano a mano.

viernes, 4 de enero de 2013

¡Golpistas, que sois unos golpistas!

Ya sé que el tema de esta entrada es algo antiguo, pero entre unas cosas y otras, no quería publicarla. No quería hacerlo porque yo, en mi eterna ingenuidad, pensaba que las cosas iban a mejorar, pero parece ser que no. Esto es bien sabido por todo el mundo, pero como este blog no es el informativo de las tres, pues hablo del tema que me apetece. Vamos a jugar a ver qué opinan los políticos del pueblo que gobiernan. Ya veréis que juego más «chupi», lo bien que nos lo vamos a pasar. Hoy empezamos por esta señora tan maja y bien peiná, que poner alguno más me va estomagando ya.

Doña María Dolores Cospedal García, que no sé yo esta señora de dónde ilustrísimas se saca el «de». Iba a poneros su biografía y cargos, pero como poco currículum y muchas ocupaciones a la vez (cobrando de todas), pues me da pereza. Echadle un ojo a la Wiki, si veis que tal. En fin, declaraciones realizadas por la buena mujer ésta:
«La última vez que yo recuerdo que se rodeara el Congreso, se tomara el Congreso, fue con ocasión del intento de golpe de estado. Y cuando se ocupó el Congreso fue por unas personas que querían taparnos la boca a todos los españoles que habíamos elegido libremente a nuestros representantes y a nuestro modelo, que ocuparon la casa que es de todos, donde se residencia la soberanía nacional y que intentaron dar un golpe de estado»: http://www.abc.es/videos-otros/20120924/cospedal-compara-rodea-congreso-1858773837001.html
Y se nos queda tan ancha. Primero, este personaje sugiere amablemente que se va a «tomar» el Congreso (falso, señora mía), y luego, evidentemente, lo asocia con el golpe de estado de Tejero, convirtiendo en un segundo en convicto de alta traición al pueblo soberano. Y no se queda ahí, sino que sigue diciendo que el Congreso es la casa de todos. Entonces, ¿qué habría de malo en que el pueblo soberano (que somos todos) entrase?

No tiene vergüenza. No puede comparar al pueblo con los golpistas, cuando ellos, con su mayoría absoluta, están ejerciendo la famosa «dictadura de la mayoría». Señores, esto no funciona así, de verdad. El pueblo es soberano, tiene derecho a rodear, incluso a entrar en el Congreso, que es su casa, mal que a usted le pese, Doña Cospedal. Lo único que usted demuestra es desprecio hacia el pueblo que le ha otorgado TRES cargos políticos muy bien pagados. Penitentia agite, Mari Loli, penitentia agite, que te traiciona el «subcociente»: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=j4lDEpLl7I4

Y encima, ahí la tienes a la buena mujer, defensora a ultranza de la familia tradicional. Casada en segundas nupcias por lo civil y con un hijo habido de su relación extramatrimonial con una probeta... muy tradicional, claro que sí, que para eso se nos toca de peineta y mantilla en Corpus y Semana Santa. Además, como buena esposa española tradicional, nos ha mostrado sobradamente su habilidad para la costura, sobre todo para meter bajos, encoger cinturas y ensanchar ojales... Como decía aquél, «El que tenga ojos para ver, que vea». Esos llamamientos a la solidaridad, esos consejos para gastar menos, esas ordalías cuyo resultado es que el pueblo es culpable de haber gastado, esos «dolores» por los recortes en sanidad, educación, investigación, ese rasgarse las vestiduras por lo mal que lo hicieron sus predecesores, volcando siempre la culpa en otros: todo queda muy limpio y bien arreglado. Pero ahí siguen gentes que no pueden comprar sus medicinas, personas que no pueden pagar sus casas, seres humanos con nombres y apellidos que tienen que ir a los comedores sociales, que se han vuelto invisibles, parece ser.

No se puede ser más cínico e hipócrita. Bueno, sí que se puede, claro, y más entre la ralea que nos gobierna (y entre la que pretende gobernarnos, no nos equivoquemos).

Y de verdad, ya no sigo, que es muy temprano y se me revuelve el estómago.