Pues eso parece. Parece que hoy es el Día Internacional de la Mujer. Pues mira tú qué bien. Nos darán una florecilla a la salida del tren, y todas tan contentas. ¿Todas? ¡No! Un pequeño grupo de mujeres resiste irreductible... Pues no, señores, no. Aquí no tenemos tiempo ni para resistir. Ni ganas, oiga. Estoy hasta el moño de días internacionales de lo que sea. Para conmemorar... ¡Pero qué conmemoración ni qué gaitas! Día Internacional del Cáncer de Mama, Día Internacional de los Derechos Humanos, Día Internacional de los Derechos de los Animales, Día Internacional de las Enfermedades Raras... ¿Algún resultado? Pues no. Ninguno. Los logros sobre las injusticias, los derechos de los más débiles, las enfermedades se consiguen día a día, no un día al año. Queda institucionalmente muy bonito, pero, hoy por hoy, los resultados son nulos. Y si no, tomemos como ejemplo el Día Universal del Niño. Aquí, en el así llamado primer mundo, todo muy bonito. Celebraciones, concursos, visitas, pero... ¿dónde están los niños del tercer mundo? ¿Qué hay de los niños-soldado, de las niñas convertidas en esclavas sexuales, de los niños a los que se obliga a trabajar en minas, en condiciones no ya infrahumanas, sino -desafortunadamente- infraanimales?
Y hoy, en el Día Internacional de la Mujer (que menos mal que le han quitado la coletilla de "Trabajadora", que era tan redundante como el "llorando de los sus ojos"), ¿qué celebramos? Se eligió este día para conmemorar una desgracia, pero ya nadie se acuerda. O pocos lo saben. A cambio, las autoridades dan discursos, se cuelgan medallas, y nosotras, tan contentas. Pues no me da la gana.
No, señores, no. No necesito un "Día Internacional de...". Necesito que todos y cada uno de los minutos y segundos del año se dediquen en cuerpo y alma a los niños, a los enfermos que sufren las llamadas enfermedades raras y otras menos raras que no avanzan por falta de dinero. Los derechos y libertades se ganan día a día, y no precisamente gracias a los políticos, sino a la gente que da la cara y se la parte para conseguirlos.
Como de costumbre, nos la cogemos con un papel de fumar, lo adornamos todo con oropeles, y nos quedamos en el mismo sitio que el año pasado.
¡Ah! Y felicidades a todas las mujeres, que si no me van a decir que soy políticamente incorrecta.
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