viernes, 4 de enero de 2013

¡Golpistas, que sois unos golpistas!

Ya sé que el tema de esta entrada es algo antiguo, pero entre unas cosas y otras, no quería publicarla. No quería hacerlo porque yo, en mi eterna ingenuidad, pensaba que las cosas iban a mejorar, pero parece ser que no. Esto es bien sabido por todo el mundo, pero como este blog no es el informativo de las tres, pues hablo del tema que me apetece. Vamos a jugar a ver qué opinan los políticos del pueblo que gobiernan. Ya veréis que juego más «chupi», lo bien que nos lo vamos a pasar. Hoy empezamos por esta señora tan maja y bien peiná, que poner alguno más me va estomagando ya.

Doña María Dolores Cospedal García, que no sé yo esta señora de dónde ilustrísimas se saca el «de». Iba a poneros su biografía y cargos, pero como poco currículum y muchas ocupaciones a la vez (cobrando de todas), pues me da pereza. Echadle un ojo a la Wiki, si veis que tal. En fin, declaraciones realizadas por la buena mujer ésta:
«La última vez que yo recuerdo que se rodeara el Congreso, se tomara el Congreso, fue con ocasión del intento de golpe de estado. Y cuando se ocupó el Congreso fue por unas personas que querían taparnos la boca a todos los españoles que habíamos elegido libremente a nuestros representantes y a nuestro modelo, que ocuparon la casa que es de todos, donde se residencia la soberanía nacional y que intentaron dar un golpe de estado»: http://www.abc.es/videos-otros/20120924/cospedal-compara-rodea-congreso-1858773837001.html
Y se nos queda tan ancha. Primero, este personaje sugiere amablemente que se va a «tomar» el Congreso (falso, señora mía), y luego, evidentemente, lo asocia con el golpe de estado de Tejero, convirtiendo en un segundo en convicto de alta traición al pueblo soberano. Y no se queda ahí, sino que sigue diciendo que el Congreso es la casa de todos. Entonces, ¿qué habría de malo en que el pueblo soberano (que somos todos) entrase?

No tiene vergüenza. No puede comparar al pueblo con los golpistas, cuando ellos, con su mayoría absoluta, están ejerciendo la famosa «dictadura de la mayoría». Señores, esto no funciona así, de verdad. El pueblo es soberano, tiene derecho a rodear, incluso a entrar en el Congreso, que es su casa, mal que a usted le pese, Doña Cospedal. Lo único que usted demuestra es desprecio hacia el pueblo que le ha otorgado TRES cargos políticos muy bien pagados. Penitentia agite, Mari Loli, penitentia agite, que te traiciona el «subcociente»: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=j4lDEpLl7I4

Y encima, ahí la tienes a la buena mujer, defensora a ultranza de la familia tradicional. Casada en segundas nupcias por lo civil y con un hijo habido de su relación extramatrimonial con una probeta... muy tradicional, claro que sí, que para eso se nos toca de peineta y mantilla en Corpus y Semana Santa. Además, como buena esposa española tradicional, nos ha mostrado sobradamente su habilidad para la costura, sobre todo para meter bajos, encoger cinturas y ensanchar ojales... Como decía aquél, «El que tenga ojos para ver, que vea». Esos llamamientos a la solidaridad, esos consejos para gastar menos, esas ordalías cuyo resultado es que el pueblo es culpable de haber gastado, esos «dolores» por los recortes en sanidad, educación, investigación, ese rasgarse las vestiduras por lo mal que lo hicieron sus predecesores, volcando siempre la culpa en otros: todo queda muy limpio y bien arreglado. Pero ahí siguen gentes que no pueden comprar sus medicinas, personas que no pueden pagar sus casas, seres humanos con nombres y apellidos que tienen que ir a los comedores sociales, que se han vuelto invisibles, parece ser.

No se puede ser más cínico e hipócrita. Bueno, sí que se puede, claro, y más entre la ralea que nos gobierna (y entre la que pretende gobernarnos, no nos equivoquemos).

Y de verdad, ya no sigo, que es muy temprano y se me revuelve el estómago.

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